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Prensa / Diarios
CUBA: EL GOBIERNO RATIFICÓ LA ABSTENCIÓN
16 de abril de 2004
Fuente: La Nación (Buenos Aires, Argentina)

Comisión de Derechos Humanos de la ONU:
estrategia diplomática de la Casa Rosada

El canciller Rafael Bielsa defendió ayer ante los legisladores la posición argentina, que será similar a la del año pasado. El proyecto de resolución promovido por Honduras incluye, por primera vez, la condena por las detenciones de 75 disidentes

La Argentina votará como Brasil y Paraguay.

Confirmado: la Argentina mantendrá la abstención en la votación sobre la situación de los derechos humanos en Cuba durante la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Ginebra, que se realizará entre hoy y mañana.

¿Significa esto que un gobierno comprometido con los derechos humanos soslaya los derechos humanos? El proyecto de resolución, promovido por Honduras, incluye, al igual que el año pasado, la petición del ingreso en la isla de la jurista francesa Christine Chanet, emisaria del Alto Comisionado de Derechos Humanos, y agrega, por primera vez, una condena implícita por la detención de 75 disidentes cubanos (entre ellos, 29 periodistas), el 18 de marzo de 2003, que deben purgar en prisión 20 años, en promedio, por no coincidir con el régimen.

El gobierno de Kirchner, de este modo, votará en Ginebra como Brasil y Paraguay, socios del Mercosur. La decisión, ratificada por el canciller Rafael Bielsa, estaba tomada desde que el secretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Roger Noriega, dijo que el país "parece haber tomado un giro a la izquierda" y que la política con Cuba era "motivo de preocupaciones y de decepciones".

En ese momento, funcionarios gubernamentales anticiparon que el voto no iba a cambiar. Iba a ser el mismo que propició, al filo de su gobierno, Eduardo Duhalde, mientras Kirchner estaba por definir las elecciones con Menem en la segunda vuelta que, finalmente, no fue.

El cambio de posición de la Argentina, después de 12 años de condenas a Cuba desde Menem hasta De la Rúa, significó el final de las provocaciones de Castro, empezando por aquello de "lamer la bota yanqui", y el restablecimiento de la vía Buenos Aires-La Habana.

En otros países, como Chile, el asunto ha sido debatido en el Congreso. Y un presidente socialista como Ricardo Lagos optó por la codena, como el año pasado.

En Brasilia, el canciller Celso Amorim dijo: "Los parámetros de la posición brasileña son conocidos y no vemos en este momento una razón específica para alterarla". Ergo, se abstendrá. Como también lo hará Paraguay.

En una comparación sobre los votos de la Argentina, Chile y Brasil en Ginebra, el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal), dirigido por Gabriel Salvia, concluye que nuestro país ha reducido su índice de compromiso internacional con los derechos humanos: "De 2002 a 2003 redujo en un 15 por ciento la cantidad de votos a favor de la adopción de resoluciones, aumentando en la misma proporción la cantidad de abstenciones. En ningún caso la Argentina votó en contra de un proyecto de resolución".

Mayor compromiso
A su vez, en el mismo período, Brasil aumentó su compromiso internacional con los derechos humanos y Chile llegó al máximo nivel de compromiso, según el estudio. En él, coordinado por Fernando Ruiz, están contempladas las votaciones en Ginebra sobre Cuba, Israel, Irak, Irán, Sudán, Corea del Norte, Turkmenistán, Belarús, Chechenia y Zimbabwe.

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU tiene 53 miembros rotativos que son elegidos durante tres años. Hasta fines de 2004, la Argentina formará parte de ella, al igual que Chile, México, Brasil, Paraguay, Costa Rica, Honduras, Guatemala, Perú y la República Dominicana. Lo curioso es que otros miembros, como Cuba, China, Zimbabwe y Arabia Saudita, son habitualmente señalados por denuncias de violaciones de esos derechos.

En América del Sur, el tema Cuba cosechó el año pasado siete condenas (Chile, Costa Rica, Guatemala, México, Perú, Paraguay y Uruguay), dos abstenciones (la Argentina y Brasil) y dos rechazos (Venezuela y Cuba).

Por las detenciones en Cuba reaccionó la Unión Europa: sus 15 miembros decidieron aplicar la diplomacia del canapé, incluyendo a los disidentes entre los invitados a sus recepciones en las embajadas en La Habana. Una forma de expresar su malestar por la arbitrariedad del régimen, mientras el mundo, distraído, miraba hacia la inminente guerra contra Irak.

Por Jorge Elías
De la Redacción de LA NACION