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Prensa / Revistas
El milagro chileno
18 de junio de 2004
Fuente: Edición i (Argentina)

Los 1000 aciertos (Cómo Chile llegó a ser el país más envidiado de Latinoamérica) 
POR GUILLERMINA FOSSATI Y TOMÁS VIDAL
  
No hay dudas de que Chile se convirtió en el país más exitoso de Latinoamérica, con un crecimiento anual promedio desde 1985 del 6% y con una economía basada en la apertura al mundo que le permite negociar con los mercados más importantes. Los aciertos de la Concertación que gobierna al país son muchos, logros que está muy lejos de alcanzar la Argentina porque parten de un proyecto de país diferente, entre otros motivos, por la obsesión del kirchnerismo de mirar hacia el pasado, cuando en Chile solo piensan en el futuro. El presidente chileno, Ricardo Lagos, visitó la Argentina en noviembre de 2003 y se reunió con el presidente Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, en el Glaciar Perito Moreno. Hoy, se puede decir que fue sólo un encuentro protocolar en los primeros meses del gobierno de Frente para la Victoria, porque el camino que se eligió denota día a día que está muy lejos de parecerse al país trasandino.
 

El éxito de Chile deslumbra a más de un ciudadano latinoamericano que tiene ansias de progreso y de integración al mundo, aunque muchos políticos se nieguen a revisar la experiencia que marcó el comienzo de una nueva etapa de consolidación política y económica del país, como un modelo más cercano al primer mundo que a los vecinos de la región.

CADAL, el Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina, organizó un seminario donde distintos oradores explicaron la experiencia chilena de los últimos años, que llevó a mantener un crecimiento promedio del país del 6%. Del encuentro se extrajeron las conclusiones más importantes que permiten comprender cómo y por qué lograron muchos aciertos y pocos errores, algo que la Argentina todavía no aprendió.
Las claves para obtener resultados exitosos son muchas según se enfoquen desde lo político o desde lo económico, pero se unen por principios comunes como son la capacidad de consenso, la búsqueda de la unidad, la previsión y la estabilidad.
Desde el punto de vista político, el orden de las instituciones permitió concretar una transición pactada para terminar con la dictadura de Augusto Pinochet, a quien era difícil derrocar porque era un gobierno que conservó en las votaciones un 35% o 40%. La Concertación, hoy gobernante, actuó de forma inteligente con una idea de futuro, más que de discutir el pasado, algo muy diferente a lo que sucede en la Argentina que aún discute la década de los ´70.

Los políticos chilenos advirtieron la necesidad de negociar para reducir la incertidumbre de la población que era muy alta y podía desatar una crisis económica, arma que estaba en manos de la comunidad de negocios, la cual tenía un cordón umbilical con el régimen autoritario.

En los ´90 se dieron 3 algunas características importantes como el fuerte apoyo al gobierno y una estructura bipartidista que le da un grado de estabilidad interesante.

A partir de la presidencia de Patricio Alwyn, Chile sentó las bases de lo que serían los consensos básicos para las decisiones más importantes del país, modalidad que se implementó en cada reforma que encaró el país.

Con el triunfo de Ricardo Lagos el liderazgo de la Concertación pasó del centro católico a una izquierda social demócrata laica y aparecieron tendencias claras como la personalización de la política, dos conglomerados que tienden a disputar los mismos electores y una más profunda tendencia al bipartidismo que permite preguntarse si Chile no camina hacia un tipo de política al estilo norteamericano.

En materia económica, Chile se proyectó hacia la apertura al mundo, que le permitió ampliar un mercado de 12 millones de personas a 900 millones de personas, con más de 3000 empresas exportadoras que supieron diversificar los productos y los mercados para expandir sus negocios.
La apertura al exterior se considera como uno de los aciertos fundamentales de la económica chilena, que no sólo permite una integración comercial, sino que permitió importar organizaciones institucionales y normas, para lograr un crecimiento equilibrado y que se mantenga en el tiempo.

EL GIRO POLÍTICO 

Pragmatismo por sobre idealismo, consenso, proyección de futuro, madurez política, conciencia de la importancia de las instituciones. Claves que ayudan a entender el éxito democrático y político chileno.  
   
"No es posible la existencia de una economía próspera y un país estable solo mediante reformas macroeconómicas, sino que se tienen que dar en un proceso inmerso en las instituciones políticas", Rodrigo Álvarez, diputado de la UDI.
El período autoritario, o de dictadura militar, duró en Chile más que en el resto de los países de Latinoamérica. En 1988, cuando en la Argentina y Perú ya estaban declinando las experiencias de Raúl Alfonsín y Alan García, en Chile continuaba el gobierno de facto de Augusto Pinochet, legitimado, de alguna forma, por el éxito económico de su gestión.
 
Carlos Álvarez, ex vicepresidente de la Argentina durante la presidencia de Fernando De la Rúa. Como gran conocedor de la historia, el ex mandatario dio su visión acerca del caso chileno.En Chile se produjo lo que Carlos "Chacho" Álvarez llamó en su exposición "una modernización autoritaria exitosa". Pinochet fue precursor de las profundas transformaciones pro mercado, que después hicieron, en mayor o en menor medida, con mayor o menor éxito, el resto de los países latinoamericanos. Habían hecho crisis los programas económicos de sustitución de importaciones, había que construir países más competitivos, con economías más abiertas, había que transferir recursos de Estado que eran bastante ineficientes al sector privado y había que reconocer que el mercado era la fuente principal de generación de riqueza. Según Alvarez "ese era el paradigma que venía a suplantar el modelo cepaliano, de la CEPAL, del desarrollo de los años ´50 y ´60. Entonces Pinochet fue un adelantado, a pesar de que Chile soportó crisis fuertes, lograron hacer de Chile un país económicamente exitoso".

Y es en el año ´88 donde se llega al punto de inflexión en el despegue democrático e institucional chileno. Ese año se llama a un plebiscito para evaluar la gestión del gobierno de Pinochet, si ganaba el "No" se retornaría a la democracia, de triunfar el "Si" continuaría el gobierno de facto.
La Concertación, alianza partidaria formada por la Democracia Cristiana y el Partido Socialita, se formó en un principio como la "Concertación por el No", la cual le ganó en el año 1988 el plebiscito a Augusto Pinochet, quien gobernaba el país desde el año 1972, cuando derrocara al socialista Salvador Allende.
Según Eugenio Tironi, prestigioso sociólogo y ensayista chileno, la Concertación surge de un triple fracaso: primero de la democracia; segundo de la oposición, que pensó que se podía combatir el régimen por medio de la movilización social; y tercero del partido comunista que intentó deslazar al régimen por la acción militar, incluso intentando asesinar al propio Pinochet.
"La concertación surge de esos tres fracasos y se gesta en torno a un fenómeno, que es el plebiscito del ´88 previsto en la constitución del ´80", explicó Tironi. Y agregó que por en ese entonces fue muy discutido el hecho de participar o no del plebiscito porque eso, según algunos, se vería como una legitimación a la constitución del ´80.

"La estrategia de la oposición de aquel entonces tuvo dos pilares, primero fue convencer a la gente que se inscribiera en los registros electorales y participara el en plebiscito, lo que no era fácil, porque suscribirse podía significar quedar fichado y susceptible a recibir alguna represalia; y porque había un gran escepticismo. Y el segundo gran pilar fue construir una alternativa política que diera confianza a la población. Y la propuesta de la concertación era muy simple: terminar con los abusos, derechos humanos y conservar el modelo económico. Esto último se dio mucho más por pragmatismo que por ideología", expuso Tironi.

La Concertación inteligentemente enfrentó a Pinochet con proyectos para el futuro, sin concentrarse en discutir el pasado, tratando de proponer un horizonte de cambio y de progreso y consolidar un orden democrático pero conservando las cosas buenas que había hecho el régimen en materia económica, cosas que no solo la Concertación, sino toda la sociedad chilena consideraba como avances. En cambio el gobierno de Pinochet centró la propaganda del "sí", diciendo que la coalición devendría en un caos peor que el del ´72/´73.
Otro punto notable de esta coalición de partidos es que habían estado enfrentados en el pasado, porque el que fuera secretario general de la Democracia Cristiana y luego primer presidente democrático, Patricio Aylwin, defendió el golpe de estado a Salvador Allende. Cuando para los socialistas en el ´73 Allende era la figura más emblemática de la historia política. Imposible pensar en una situación en la política argentina.
 
El académico Eugenio Kvaternik, cientista político argentino, tiene su propia teoría sobre la evolución política chilena. Según él, la catástrofe chilena pasa por la polarización de la sociedad, que empieza en el año ´64, cuando sube al poder el gobierno demócrata cristiano de Eduardo Frei y culmina en el año ´89. "Es una historia de polarización en tres actos", explica. El primero es un acto de polarización reformista, el gobierno de Frei. El segundo acto es la polarización revolucionaria que es el de la unidad popular de Allende y el tercero es de la polarización violenta del gobierno de Pinochet. El gobierno demócrata cristiano de Frei desarrolló un amplio programa de reformas sobre todo en materia agraria, cuyo objetivo es crear una clase media de propietarios rurales y esta medida polariza a la sociedad, es una polarización en torno a los derechos de propiedad. La segunda es la polarización revolucionaria que, siguiendo la línea de la democracia cristiana, inicia un programa de expropiaciones de la política agrícola y de la propiedad industrial y lo hace sin ninguna ley del congreso, lo cual escinde aún más a la sociedad.
El tercer momento es lo que se puede denominar la polarización violenta, que empieza con la política represiva de Pinochet y esto produce una reacción del terrorismo comunista.
"Esta polarización en tres actos ha sido una conmoción para la sociedad chilena. Lo importante de estas experiencias es el aprendizaje que hace la sociedad", expuso Kvaternik y continuó : "Este aprendizaje tiene tres vertientes, la primera es que la sociedad chilena consolida hábitos tradicionales y probados, como la tradición legalista de la cultura institucional y política chilena. La primera expresión del legalismo chileno es que de una dictadura salga una constitución. Chile refuerza los hábitos legalistas en el período de la transición. La segunda vertiente de aprendizaje es que Chile también redescubre hábitos en desuso, que se refiere a la política de concertación, de conciliación y de acuerdos, que había terminado en el año 64, cuando la democracia cristiana decide gobernar sola dejando de lado la tradición de los gobiernos de coalición. Y la tercera vertiente es la creación de hábitos nuevos, con la apertura de Chile a la economía mundial y su inserción a la globalización ."
Luego del triunfo del "No", para sorpresa de todos, la Concertación, que pasa a llamarse "concertación para la democracia", puede concordar en un candidato, en un programa y en una lista al parlamento. El candidato que ganaría las elecciones era Patricio Aylwin. Que daría principio a un gobierno interrumpido de la Concertación que llega a nuestros días con la presidencia de Ricardo Lagos.
Pero el proceso de la transición de los primeros años no fue nada fácil, y así lo explicó Rodrigo Álvarez, diputado chileno y presidente de bloque de la UDI (Unión Demócrata Independiente, líder de la coalición Alianza por Chile). "Nuestra transición fue ordenada cuando aún existían numerosas tensiones sobre lo que podía ocurrir en Chile. En nuestra historia republicana ha habido solo un caso de un senador asesinado en el ejercicio de su mandato, y ese senador era el líder de mi partido, Jaime Guzmán, que fue asesinado al año y medio de iniciado el proceso democrático, el 1 de Abril de 1991. Esto demuestra la fortaleza del consenso ya que se pudo superar ese lamentable hecho".
En los ´90 se dan principalmente 2 características: un fuerte apoyo al gobierno y una estructura bipartidista que le da un grado de estabilidad importante. A Aylwin lo sucede en la presidencia el democristiano Eduardo Frei, quien ganó fácilmente, apoyado en la excelente gestión de su antecesor y la importante aprobación popular a la gestión del gobierno de la Concertación.
Todo se mantiene más o menos ordenado hasta que se produce la revolución de Lavín. Joaquín Lavín era un alcalde de una de las comunas más prósperas del país, Las Condes. Durante su gestión mostró un gran ingenio y gran capacidad, lo que lo catapultó como un personaje muy popular. Surge de la UDI, un partido político muy identificado con Pinochet, pero se emancipa de ese vínculo y genera un liderazgo nuevo. Con él se renueva la derecha, se vuelve más pragmática y tiene que aceptar una cierta dosis de populismo y marketing político. Y también cambia la forma de dirigirse a la gente, los trata como consumidores no como ciudadanos, apela a sus emociones, no a su racionalidad, a su interés no a sus principios, con lo cual produce un cambio radical en la forma de hacer política en Chile.
Y produce la gran sorpresa: Lavín logra prácticamente empatar a Ricardo Lagos, que finalmente ganaría la presidencia el 22 de enero de 2000 con el 51% de los votos.
Hay que destacar que la Concertación también sufrió un cambio importante, esta estaba constituida sobre la base de un principio, que decía que la hegemonía era de la Democracia Cristiana, que era el partido mayoritario. Pero en el ´98 el liderazgo de la Concertación pasa del centro católico a una izquierda social demócrata laica, repesetada por el Partido Socialista y liderada por Ricardo Lagos.
Se ha llegado a un punto en donde entre los votantes de Lagos y los de Lavín, no se encuentran diferencias sustanciales o desde el punto de vista social, de valores y económico. También se empieza a dar mucha migración de votantes, con lo cual la democracia chilena se ha vuelto una democracia competitiva, con dos conglomerados equilibrados.
Según Carlos Álvarez, Chile ha logrado algo inaudito: "Es muy paradójico, porque no han construido el milagro neoliberal, han construido otro milagro, uno va a los foros progresistas, me pasó a mi en Roma, y el gobierno de la Concertación está valuado muy positivamente. Al mismo tiempo, desde los sectores financieros internacionales, desde las derechas más duras, se ve a Chile como el país estrella de la región y como paradigma de lo que debe ser la revolución neoliberal. Este es el milagro chileno".
Y el grado de madurez política se percibe escuchado a sus políticos: Rodrigo Álvarez, uno de los líderes de la oposición comenzó su exposición diciendo: "Tengo que decir que evidentemente la Concertación, para la historia de nuestro país ha sido una experiencia totalmente exitosa".
El consenso y la buena convivencia política ha sabido probar su solidez en los momentos de crisis. En enero de 2003 el presidente Lagos vivía uno de sus peores momentos, incluso algunos sectores se llegaron a plantear si terminaba su gobierno. El país estaba en medio de un escándalo de corrupción. La oposición en vez de aprovechar la oportunidad va a la Casa de la Moneda y se llega a un acuerdo que en el lapso de tres meses votarían 2 leyes fundamentales para la trasparencia de la política. Otro ejemplo: en el año 2001 la democracia cristiana, en ese momento el partido más grande de Chile, comete un error en su inscripción electoral, con lo cual hubieran quedado correctamente inscritos sólo 7 de sus 60 candidatos. Y por lo tanto desaparecían. ¿Qué es lo que hace la oposición? En 24 horas se vota una reforma de la ley electoral, para proporcionarle una ventana de 48 horas a la Democracia Cristiana para que inscriba correctamente sus candidatos.
En la actualidad, la política chilena se encuentra discutiendo algunas cuestiones centrales como son la injusticia en la distribución del ingreso; el preocupante desinterés de los jóvenes de participar en la política, que según muchos se debe al sistema de elección binominal vigente; y las estrategias para limitar aún más la corrupción, aunque las mediciones del Banco Mundial ubican el índice de trasparencia del país al nivel de los españoles.

LAS CLAVES DE LA ECONOMÍA CHILENA 
  
Un mercado 50 veces más grande del que llegan los productos argentinos, un crecimiento equilibrado y un Banco Central con una verdadera autonomía, son algunos de los aciertos que el ex presidente del Banco Central de la República Argentina, Javier González Fraga, y el ex ministro de Economía y presidente del banco Central de Chile, Jorge Marshall, le atribuyen a la economía chilena.

Los primeros pasos de la nueva etapa en la economía chilena se sentaron a partir de 1982, caracterizados por las decisiones prudentes y de consenso que concluyeron, 20 años después, en la transformación del país como uno de los más exitosos de América Latina.
Javier González Fraga, ex presidente del Banco Central de la Argentina, recuerda cuando en los ´80 trabajaba como asesor de la banca internacional y tuvo que supervisar los bancos de Chile que estaban atravesando una terrible crisis, con un riesgo previsional que generó déficit del 25% y un atraso cambiario que dependía de los fondos del exterior permanentes del sistema financiero. "Yo era asesor de bancos y me mandaron a Chile para evaluar un sistema bancario que alarmaba a la banca internacional, era un caso muy complicado del cual tenía una visión muy crítica. Luego vino una crisis sólo comparable con la Argentina reciente, ni siquiera comparable con las épocas anteriores, por la cual se tuvieron que cerrar la tercera parte de los bancos, que representaba las dos terceras partes del sistema", dijo el economista en el seminario de CADAL.

Los bancos tenían una deuda impaga que no les permitía extenderse en el exterior, pero a partir del ´83, el caos quedó atrás con una política que la Argentina llamaría heterodoxa. A partir de ese momento, la continuidad de la política chilena permitió que no se den más crisis bancaria, mientras que en la Argentina hay una sucesión de crisis bancarias en los años 71, 81, 85, 89, 94, 2001, más o menos importantes pero que obligaron a abandonar la política de estabilización.
Después de esa dura época que se vivió en Chile, comenzó a proyectarse un sistema económico basado en el equilibrio y la previsión. Jorge Marshall, ex presidente del Banco Central de Chile durante la presidencia de Patricio Alwyn, explicó los argumentos del éxito de la economía chilena: el crecimiento promedio desde 1985 a 2003 del 6%, con los índices de pobreza que bajaron del 47% al 20%.
Marshall comparó las decisiones que se fueron tomando con una empresa. Para que un país funcione sus dueños tiene que saber hacia donde va, siendo el principal quien tiene que tomar las riendas, que en el Estado está representado por el político. "Se tiene que lograr un consenso razonable en la empresa, a través del directorio", dice Marshall, que en la organización de un Estado es representado por el Parlamento.
El segundo elemento importante para lograr un país exitoso es la organización institucional, que involucra una serie de organismos como son el Banco Central o Hacienda. Se necesita una eficiente y ordenada administración financiera. Por último, como elemento clave, está la buena política, las buena empresas, y la buena estrategia.
Desde los ´90 hacia delante la continuidad y la buena racha, a pesar de la crisis asiática y la del año 1999 que afectaron las economías mundiales, son claves en el país vecino, donde lo primero que se tuvo en claro fue que Chile debía mantener su apertura al exterior. "Los chilenos y extranjeros son todos iguales. En una política de apertura se debe considerar al extranjero como parte de estructura doméstica", explicó Marshall.
Luego, el factor más importante que se consideró fue la estabilidad, porque los mercados de capitales o inversores, para sentarse a hablar, preguntan por lo menos cual es la inflación de un país. "La primera condición es hacer política de estabilidad, si queremos ser un actor del mundo tenemos que tener una economía estable, y eso pasó a ser una especie de dogma, era indiscutido", dice el ex presidente del banco chileno. En la Concertación, los economistas eran totalmente dogmáticas, más que en lo político.
Una clave de los primeros años que condujeron al país actual fue que muchas decisiones se tomaban mediante pacto nacional, y aunque esa modalidad llevó a aburrir a la gente, en sus comienzos sirvió para consolidar y alimentar el consenso.
La sociedad chilena, por su parte, a partir de los ´90 empezó a exigir más estabilidad, y también demostraba su acuerdo con la apertura porque los resultados eran favorables, el superávit fue subiendo y hubo resultados en términos de inversión.
Una de las características del período de recuperación chileno fue que tenían establecidas las metas que se fijaba el Banco Central para el año siguiente así también como los índices de inflación.
El resultado fue que después de los ´90, con un crecimiento de la demanda y del producto, luego de una caída significativa porque había que ganar estabilidad, el gasto público real con un gobierno democrático bajó el 5%.
En 1992, el crecimiento del producto era del 12% y el del gasto del 7%, resultados que comenzaron a aumentar las expectativas y permitieron pasar a una nueva agenda de reforma microeconómica que incluyó obras de infraestructura.
Según González Fraga, "el atajo al bienestar, que tomó siempre la economía de la Argentina, es la diferencia con Chile, que en la peor crisis del ´83 decidió una política distinta, con un Banco Central independiente y una política consensuada".
Por otro lado, hay cosas que no se modificaron nunca, como son el tipo de cambio en términos reales y la tasa de interés, con la que no se juega. "Eso fue central, Chile no tuvo una política mágica que lo llevara al mundo.
Las crisis bancarias también tienen que ver con las barreras que puso Chile al ingreso de capitales especulativos del exterior, que es algo muy debatible. Pero lo destacable, es que el gobierno dejó en claro que el gobierno no le daba la bienvenida a los inversores de corto plazo, lo que le deja una lección a la Argentina. También es otro tema la indexación por unidad de fomento en Chile, que sirvió para generar ahorros y préstamos indexados.
Pero lo principal es la política comercial. Un ejemplo es lo que paso con la política comercial de Chile, México y el Mercosur. Países que acceden sin aranceles porque tienen tratados libre comercio: el Mercosur, con importaciones, tiene un mercado de US$30.000 millones en los ´90, que subió muy poco cuando se hizo el acuerdo con Chile y con Bolivia.
Chile, sin embargo, esta 50 veces más arriba. Por ejemplo, una empresa en Chile tiene un mercado potencial para llegar, en comparación con la Argentina, 50 veces más grande.
"La Argentina eligió, también de la noche a la mañana como todas las decisiones que tomamos, hacer una unión aduanera con Brasil. Chile eligió hacer tratados de libre comercio con una veintena de países y así empezó a sumar mercados a los cuales acceden sin aranceles en lugar de estar trabados como la Argentina en negociar el ingreso a otros países del brazo de Brasil, y acá esta la consecuencia", explicó el ex presidente del BCRA. "Yo no soy antibrasil, como algunos me dicen, pero porque tuvimos que hacer una unión aduanera en lugar de un tratado de libre comercio y cederle a Brasil la representación en las negociaciones con la Unión Europea, el Alca o Asia", agregó.
Esto tiene que ver también con la creatividad de los economistas de los respectivos países, que en la Argentina se inclinan por el atajo al primer mundo a través de la convertibilidad.
La independencia del Banco Central fue puesta en práctica primero por la Argentina, en el año 89, y según González Fraga, el mismo presidente del banco chileno vino al país para que le cuenten la experiencia. "Pero ellos fueron más inteligentes ya que evitaron la crisis bancaria, y es ahí cuando realmente se consolida. Después adoptaron la política de metas de inflación, que es la mejor política cambiaria y monetaria.
Nosotros aca soñábamos que teníamos la mejor política cuando en los ´90 el mundo iba por otro andarivel, y lo sofisticado era lo otro, no lo que nos hacían creer", agregó.
La sociedad chilena empezó a manifestar una especie de frustración entre el año 1996 y 1997. Los cambios se manifestaban demasiado en lo económico, pero no había avances en los social. "El gasto privado en salud en el ´97 era de un índice de 200, el gastó público también, pero no había ganancia en productos: operaciones, atenciones, lo que genera frustración. "No se medían los indicadores de impacto social", explica Marshall. En ese entonces el gobierno inició un plan de reformas gigantescos, que terminó un año después con una total separación entre lo que ocurría con la política y con la economía, justo a poco tiempo que ocurriera la crisis de Rusia, que llevó el riesgo país de 100 a 350, dejó el precio del cobre en el suelo y la tasa de interés elevada, mientras el gobierno discutía una guerra de manifiesto.
Empezó entonces una discusión con crítica de Estado a la política social, de un ministerio que durante 7 años había administrado un aumento del 8,5% del gasto social.
El 1 de septiembre, ya con crisis rusa que había la dejado la hecatombe en todos los países, fueron a elecciones con muy baja participación. La coalición gobernante interpretó los resultados como un producto de la modernidad, en la cual las personas no participan tanto de las votaciones. Después de 6 meses, con desempleo, reajustes y caída de producto, se salió de la crisis con 3 elementos: credibilidad, regla fiscal, régimen monetario y cambiario.
En 1999, con el Banco Central autónomo, Chile proyectó en un año cambiar la forma en que se administraba la política macroeconómica. Tenían las instituciones independientes para lograr los cambios, se flexibilizó la política monetaria, fijaron metas de inversión y establecieron un sistema de reglas.
El ministro de Hacienda, por su parte, proyectó la política fiscal a 6 años, al igual que el déficit fiscal, mediante un proceso que reflejó voluntad y vocación de ir hacia una apertura real total.
"En América Latina, no hay comercio con otros países, el comercio intrarregional es natural, pero acá es mínimo", dice Marshall.
Chile eligió un camino difícil pero que con 3 elementos es posible: primero, debe seguir la estabilidad; segundo, se necesitan instituciones que ayudan en períodos de crisis; y tercero, hace falta consenso, sin esto nada funciona.
González Fraga recordó una frase: "lo que no termino de entender, es porque Chile aprendió con una sola crisis bancaria y nosotrosd necesitamos 4 para entender cual es la política correcta".
Chile ha tenido la virtud de entender que el crecimiento se daba con esfuerzo y paso a paso, tiene muchos menos recursos naturales que Argentina, una sangre inmigratoria distinta y por lo tanto estaba más dispuesta a los esfuerzos paso a pa so, cosa que en Argentina se ha tenido siempre la convicción que pertenecemos a un país rico y que para llegar al primer mundo lo vamos a hacer de un salto, nada de llegar con esfuerzo. Esto es lo que ha hecho que la Argentina este abonada al fracaso, y todo esto en el marco de valorar la inversión directa y no el endeudamiento, otro de los problemas, porque Chile tuvo un problema de deuda , más chico, pero tuvo la habilidad de tener en los años ´90, de cada US$100 que llegaban a Chile, US$80 para la inversión directa, y solo US$20 eran inversiones de cartera o de corto plazo.
"Esto es central en la configuración de alguna diferencia, y por eso aplaudo, que la Argentina, casi porque no tiene más remedio va a tener que vivir por muchos años de la inversión directa y no del endeudamiento externo", concluyó González Fraga.

"TENEMOS MUCHO PARA APRENDER" 

Chile por López Murphy  

No fue un buen día para Ricardo López Murphy el viernes 4 de junio , el líder de Recrear Argentina que había sido acusado por el presidente Néstor Kirchner de organizar un complot en su contra.
Sin embargo, López Murphy trató de concentrarse en el caso chileno, por el cual demuestra un gran interés tanto en lo referido al sistema de organización institucional como por la organización económica y financiera, que ha sido eficaz no sólo en término de crecimiento y mejora del bienestar del pueblo chileno, sino como factor de consolidación de la democracia avanzada. "Es un proceso de prestigio y previsión que observo con admiración y a veces envidia, por lo bien que aprovechan las oportunidades. Los chilenos fueron inteligentes en función de lo que las políticas públicas deben hacer, que es reconociendo las limitaciones de recursos y mejorando el uso posible de esos recursos y esas oportunidades".
Chile se ve como un caso paradigmático, que según el líder de Recrear realizó las reformas que se tendrían que haber concretado en toda la región de América Latina.
"El otro modelo en la versión más moderada es la Venezuela de Chávez, o en el más extremo, la Cuba de Fidel, un modelo en el cual, por muchas razones, yo no tengo interés ni en explorar siquiera, mucho menos en experimentar".
La visión sobre Chile no puede ser parcial ni concentrarse en un sólo aspecto, teniendo en cuenta que todas las transformaciones que logró no hubiesen sido posibles de manera unilateral. Una cuestión decisiva es la integración al mundo, que aportó beneficios que exceden lo económico. "Esa integración fue muy beneficiosa en si mismo pero tuvo repercusiones y consecuencias institucionales que hoy se estudian en el mundo", asegura López Murphy.
La política ha sido de apertura amplia, generosa, de enorme confianza, y partió de una reflexión: si uno quiere exportar más tiene que exportar más, hay una relación dialéctica insuperable entre ambas cuestiones: cómo hacemos más escasos los bienes que tenemos en extrema abundancia y como hacemos abundantes los bienes que tenemos en extrema escasez.
"Si Chile fuera una economía cerrada, se comerían el cobre, algo insólito para plantearse".
La primera regla importante es que tuvieron un arancel bajo y parejo. "Fue importante porque se acabaron las decisiones a medidas, mecanismo trágico tan propio de nuestras discusiones".
La segunda cuestión es que esa decisión estratégica se fue acentuando y hoy Chile tiene un arancel extremadamente bajo y una enorme integración al mundo con vocación exportadora.
La tercera dimensión es la visión estratégica, la perseverancia, el esfuerzo, porque la política de integración no sólo se dio en materia comercial sino también en el mercado de capitales y en materia de inversión, entre otros aspectos claves de la economía.
"Chile es grado de inversión, tiene un riesgo país cuya cifra inicial comienza con 1 y tiene 3 dígitos, la nuestra tiene cuatro, no es un dato menor", asegura. Este ejemplo es importante porque no hay en esa calificación simplemente un acto de disciplina, también hay una adquisición enorme de reputación, que es ese el mejor indicador para dar espacio a un progreso y una mejora del nivel de vida.
La contraparte de esos indicadores de riesgo país es un salario muy bajo, a riesgo más alto son salarios más bajos, a riesgo más bajo son salarios más altos. "El día que entendamos esa visión, y cuando dejamos de temer al mundo y recuperemos nuestra apertura, ese día habrá empezado nuestra recuperación".
En ese sentido, la experiencia chilena es extraordinariamente importante. No se necesita estar en Europa o USA para alcanzar niveles de riesgo país razonables, se necesita reputación, seriedad, persistencia, consistencia y una valoración de que estas políticas son integrales, porque no es cierto que la integración al mundo se agota en lo comercial, mercado de capitales o inversión extranjero, sino que a través de la integración se importan también instituciones, una lección que necesita la Argentina.
"La consideración más importante de esta enseñanza para la economía argentina es recrear la calidad institucional, la confianza. No vayan a creer que tan fácil".
En Santiago de Chile se observa una sociedad integrada, no sólo en lo comercial, sino también a las normas, a las reglas. "A mi me resulta inconcebible, pensar que el presidente Lagos censure a sus opositores porque cuestiones sus medidas. La apertura tiene una visión distinta de integrarse al mundo, de querer jugar un juego internacional, eso nos civiliza y sobre eso tenemos que aprender", dice López Murphy. "En este tiempo donde cunde la intolerancia, el ejemplo de cómo Chile resuelve sus problemas, convive, compite, se supera a sí mismo es una lección más importante que su política comercial de apertura e integración al mundo".
Según el ex candidato presidencial, no es cierto que abrirse al mundo, volverse competitivos y demandados traiga como consecuencia la falta de cohesión; sino que considera más grave y perjudicial para un país principalmente la intolerancia. Por eso, los argentinos aún "tenemos mucho para aprender", concluyó.

EL BOOM DE LA MICROECONOMÍA  

La apertura y el camino hacia el crecimiento que inició Chile en los ´80 tuvo sus repercusiones no sólo en la macroeconomía sino también en las empresas, que tuvieron que comenzar a producir para un mercado de 900 millones de personas. 

La dictadura militar optó en Chile por el modelo liberal, una apertura comercial unilateral que presentaba una opción arriesgada pero coherente, algo lógico ya que en ese momento Chile era un mercado de 12 millones de personas, demasiado pequeño como para pensar en un desarrollo interesante.
Cuando llegó la democracia se profundizo ese modelo, se continúo con el proceso de reducción de aranceles y se inició una política muy activa de tratados unilaterales y bilaterales.
Primero fue con países de América Latina, como México, y luego la consagración con la firma con la Unión Europea y el Tratado de Libre Comercio con USA.
Raúl Ferro, director editorial de la revista América Economía, sintetiza los cambios en una simple frase: "Las empresas chilenas pasaron de tener un mercado de 900 millones de personas".
Las apertura unilateral puede producir temor porque causa riesgo que las importaciones arrastren a las industrias y los negocios locales, pero en Chile la apertura estuvo acompañada de una estructura macroeconómica que permitió que el país haya crecido, con equilibrio y una tasa de crecimiento fluctuante pero sostenida en los últimos 14 años.
Los equilibrios macro son fundamentales para mantener a las empresas locales, en un entorno donde tienen que luchar con tasas de interés y de inflación altas, que no le permiten proyectarse en el mediano y largo plazo y con un riesgo país que dificulta el acceso a los mercados externos. Entonces, es difícil crear empresas que compitan en el exterior.
El resultado de las apertura fue que se aumentaron las exportaciones y se diversificaron los destinos, algo importante para evitar riesgos.
Las políticas macro se acompañaron de políticas micro. En el caso de Prochile, se logro que el número de productos exportados pase de 200 en el año ´75 a 3750 en 2001, concentrados en minería, forestación, agroindustria y pesqueros, pero con una alta especialización.
En 1975, las exportaciones llegaban a 50 mercados, mientras que hoy llegan a 174 países, lo que favorece a la pequeña y mediana empresa. Hay 3.800 empresas que exportan de las cuales un 30% permanece en el tiempo, con cuatro años dedicados a las exportaciones.
Chile representa el 4% del Producto Bruto Latinoamericano. De las 500 empresas mejores de América Latina, el 5% son chilenas, que concentran el 9% de las ventas.
Según un estudio de las empresas más competitivas que se realiza en Chile, sobre la actuación en mercados globales, las chilenas están sobrerepresentadas en función del PBI.
Otro dato significativo tiene que ver con que las dos empresas de logística de América Latina más importantes son justamente Lanchile y Compañía Sudamericana de Vapores, ambas chilenas.

Fuente: www.edicioni.com