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Prensa / Internet
EL GBA YA ES UNA DE LAS PEORES ZONAS PARA EJERCER EL PERIODISMO
2 de julio de 2004
Fuente: Universia.com.ar (Argentina)

Los suburbios y Santiago del Estero están entre los 11 lugares menos aptos para comunicar en Latinoamérica, según un informe de la Universidad Austral. Fue vital para la medición el nivel de libertad de prensa y las presiones políticas.

Ciudades como Merlo, Quilmes, Berazategui, Berisso y Presidente Perón son consideradas hoy una de las peores para ejercer el periodismo en América Latina. Según un estudio elaborado entre octubre de 2003 y abril de 2004 por Fernando Ruiz, profesor de la Universidad Austral, el conurbano boneaerense figura entre las 11 zonas menos favorables para comunicar la realidad.
Este informe, desarrollado en coordinación con la Universidad y el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) demostró también que la provincia de Santiago del Estero entra en el ranking de las peores áreas. El denominador común parece ser la presión política.
Tal como se adelantó, esta investigación se basó en buscar la libertad de prensa realmente existente en el ámbito local, escapando de la definición nacional que, muchas veces, al formar una especie de promedio nacional iguala regiones de performance periodística muy diferentes.
De acuerdo con esta visión, hay países que pueden calificar bien en un análisis nacional de libertad de prensa (por ejemplo, Argentina) pero a nivel local tienen problemas muy serios. Y del otro lado, países como Colombia, que califican mal a nivel nacional, tienen zonas interiores en las que existe una libertad de prensa muy superior a algunas zonas de otros países.
"El análisis provincial de la libertad de prensa puede ofrecer en varios países un retrato más acertado y además, la posibilidad de emprender acciones más precisas para la defensa de ese derecho", consignó la Universidad en un comunicado.

La presión del conurbano

Según Ruiz, en el Gran Buenos Aires los periodistas locales sufren agresiones continuas provenientes de grupos de poder que combinan recursos políticos, económicos, judiciales y criminales.
Al parecer, No existen casos que generen un impacto nacional, aunque existe el caso de una periodista en especial, Clara Britos (directora de La Tapa, en el municipio de Presidente Perón), que ha sufrido un secuestro durante unas horas y un intento de incendio en su casa y tiene una escolta permanente asignada.
En este sentido, el periodista cree que en esta área "se produce tal cantidad de acumulación de distintos tipos de agresiones que extienden una generalizada sensación de inseguridad en el ejercicio del periodismo".
De esta forma, no es casual que en esta situación incluso se agrave, porque según la investigación, cada vez es mejor el nivel periodístico y eso va a afectar cada la densa trama de intereses oscuros que unen la política con el delito en el Gran Buenos Aires.
Por otro lado, de acuerdo con los informes de ADEPA y de la Asociación Periodistas, Santiago del Estero es la provincia donde hubo más serios conflictos con la prensa durante el período estudiado (semestre octubre 2003- abril 2004). Pero existen varias provincias argentinas donde existe un contexto muy similar. En algunas de estas la libertad de prensa está igualmente restringida, pero no hay conflictos, y en otras se producen esporádicos conflictos en los que se producen duras agresiones a la libertad de prensa.

Santiago en la mira

En el caso específico de Santiago del Estero, esta provincia sufrió, en los últimos meses, una agudización de un conflicto generado por una elite tradicional que estaba enquistada en el poder y era desafiada por distintos sectores.
La destitución que realizó el gobierno nacional de la gobernadora provincial probablemente hará que Santiago del Estero ofrezca un mejor clima para ejercer el periodismo.
Sin embargo, en noviembre pasado una misión de la Asociación Periodistas viajó a la provincia y elaboró un informe de la situación donde se descubrió que las tensiones crecieron durante este último semestre porque los desafíos al feudo provincial fueron aún mayores.
Dice el informe: "Hoy, el clima de terror que se vive en la provincia es mucho más agobiante, aunque paradójicamente, y aún con evidente temor, los entrevistados hablan y denuncian más".
Para clasificar el estudio, Ruiz elaboró un criterio donde diferencia por colores las zonas más conflictivas:

  • Zona negra: la ley prohibe el ejercicio de la libertad de prensa, y la ley se cumple. Este es el caso de las provincias cubanas.
  • Zona roja: la ley protege el ejercicio de la libertad de prensa, pero el estado no lo protege hasta el punto de que el periodista/medio está en inmediato riesgo físico. Todo caso en que las autoridades quedaron involucradas en un crimen de periodista está en esta categoría y está en la impunidad. La ciudad de Barrancabermeja y el departamento de Arauca (Colombia), Haití, el estado de Tamaulipas (México) las favelas de Río de Janeiro y el estado de Mato Grosso (Brasil) conforman el grupo rojo.
  • Zona marrón: la ley protege el ejercicio de la libertad de prensa, pero existe un acoso que conmociona al periodismo, aunque no están en inmediato riesgo físico quienes lo ejercen. Pertenecen a este nivel: el estado de Chiapas (México), la ciudad de Caracas (Venezuela), la provincia de Santiago del Estero y la zona del Gran Buenos Aires (Argentina).
  • Zona amarilla: la ley protege el ejercicio de la libertad de prensa, pero existen formas no generalizadas de acoso que no conmocionan al periodismo pero sí dificultan seriamente el trabajo profesional.
  • Zona azul: la ley protege el ejercicio de la libertad de prensa y existe una efectiva protección de los periodistas y de su trabajo profesional.

A modo de reflexión, Ruiz concluyó que la variable clave para explicar el grado de libertad de prensa es la calidad democrática del Estado: todas las zonas seleccionadas comparten una relación traumática con el poder, ya sea por su ausencia o por su intromisión conmocionante. En consecuencia, educar al estado, es decir, democratizarlo, se convierte en la tarea más determinante para poder ejercer el periodismo en libertad.