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Corea del Norte bajo la lupa

24-11-2021

Corea del Norte en pandemia: el drama de los soldados en la frontera con China

Una de las consecuencias más preocupantes del prolongado cierre fronterizo (desde enero de 2020) para evitar un brote de COVID en el país es la escasez de alimentos: en la actualidad, la comida es insuficiente incluso para el personal militar, que ha sido históricamente uno de los sectores más beneficiados por los Kim. Según el medio Daily NK, el grado de desnutrición de los soldados rasos es tal que, imposibilitados de desertar, se dedican a robar en casas y en instalaciones donde el gobierno almacena alimentos.
Por Gabriela Bernal
Dos soldados norcoreanos vigilan la frontera con China sobre el río Yalu.

(Daily NK) Desde que estalló la pandemia de COVID-19 el año pasado, la vida de los soldados norcoreanos se ha vuelto todavía más difícil de lo habitual. La escasez de alimentos, las extensiones de los períodos de trabajo, la movilización a los sitios de construcción, el aumento de la delincuencia por parte del personal militar: estos son solo algunos ejemplos de cómo las Fuerzas Armadas de Corea del Norte se han comportado desde el comienzo de la pandemia.

Con las fronteras de Corea del Norte aún cerradas en gran medida debido a la pandemia, la ya difícil situación de la población de Corea del Norte ha empeorado. Aunque algunos problemas, como la escasez de alimentos, afectan a la mayoría de los habitantes, los soldados norcoreanos se han enfrentado a circunstancias particularmente extremas este año.

Movilizaciones inesperadas y no deseadas

Una de las principales causas de descontento entre los soldados en estos días son las movilizaciones a granjas cooperativas, zonas afectadas por desastres o sitios de construcción. La orden de reubicar al personal militar se produjo como resultado de la decisión tomada en enero durante el Congreso del Partido de los Trabajadores de acortar el período de servicio militar de 13 años a 8 años para los hombres y de 8 años a 5 años para las mujeres, mientras que los soldados que hubiesen alcanzado la madurez serán dados de baja a partir de este año. Aunque una reducción del tiempo de servicio militar puede parecer algo bueno, aquellos que esperaban ser dados de baja pronto se encontraron enviados de pronto a áreas remotas del país para hacer tareas de trabajo intensivo.

Por ejemplo, según AsiaPress, un gran número de militares licenciados fueron enviados en julio a una granja cooperativa en la provincia de Hamgyong del Norte para proporcionar la mano de obra que tanto se necesitaba. Pero lejos de brindar ayuda a la comunidad, causaron estragos al acosar a las mujeres de la zona y al participar en otros comportamientos violentos: cuando un soldado es enviado a trabajar al campo, se le hace más difícil ascender en la escala social, recibir ascensos o unirse al Partido de los Trabajadores.

Cuando un soldado es enviado a trabajar al campo, se le hace más difícil crecer en la escala social y recibir ascensos.

Pero no se trata solo de destinar soldados a zonas remotas para realizar trabajos manuales. Según un informe reciente de Daily NK, también se están movilizando oficiales de mayor rango en la provincia de Yanggang para construir estructuras improvisadas como parte de los esfuerzos para prevenir cruces fronterizos y deserciones a lo largo de la frontera entre China y Corea del Norte. Según una fuente de Daily NK, la razón por la que se eligen oficiales de rango superior para trabajar cerca de la frontera es porque las autoridades temen que los soldados de rango medio o bajo, cuyas raciones de alimentos y condiciones de vida en general son mucho peores, puedan intentar desertar si son enviados a aquellas áreas. “Se ha movilizado a coroneles, tenientes coroneles y mayores para realizar aquellos trabajos, pero están tan delgados que parecen desnutridos”, asegura una fuente. "Los oficiales se ven tan mal que no hace falta decir que los soldados rasos deben estar todavía en peores condiciones".

Escasez de alimentos

La falta de alimentos que muchos militares continúan experimentando es incluso peor que ser enviado a áreas remotas. Debido a la grave escasez de alimentos provocada por el prolongado cierre de la frontera con China, así como a los desastres naturales, no hay suficiente para comer ni siquiera para el personal militar. Como resultado, los soldados van más allá de robar casas y ahora incluso tienen como objetivo las instalaciones donde el gobierno almacena alimentos. Aunque reciben comida del Ejército, es de mala calidad y escasa cantidad.

“Algunos soldados están tan débiles a causa de la desnutrición causada por la falta crónica de alimentos que deben ser ingresados en enfermerías militares cuando intentan escapar [después de ser sorprendidos robando], pero en cambio son golpeados hasta el cansancio por civiles”, explicó una fuente, que asegura que los soldados movilizados en esa zona sobreviven con apenas una comida hecha con almidón obtenido de plantas de las laderas.

Aunque los soldados reciben comida del Ejército, es de mala calidad y escasa cantidad.

Es poco probable que la situación en la frontera mejore pronto, ya que hay un largo camino por recorrer antes de que el trabajo para completar el cableado de alto voltaje y levantar los muros esté terminado.

Además de la escasez de alimentos, la falta de equipos de construcción y otros suministros necesarios también dificulta el trabajo de los soldados. Según una fuente de Daily NK en la provincia de Yanggang, las autoridades han proporcionado solo 40% de los insumos necesarios para las obras de construcción en esta zona. El panorama es todavía más grave: algunos funcionarios de logística se vieron forzados a vender algunos suministros para la construcción de modo de poder alimentar a los soldados. “Los funcionarios que tienen la tarea de alimentar a las tropas no tienen nada y no reciben ayuda de las localidades ni de Pyongyang. Entonces están vendiendo acero corrugado, cemento y arena y comprando papas o maíz recién cosechados para alimentar a los soldados”, explicó una fuente.

Menos compensaciones, más exigencias

A pesar de la situación que enfrentan los soldados y el personal militar en el país, es poco probable que su carga de trabajo se reduzca en el corto plazo. Con las fronteras todavía cerradas, es más probable que la escasez de alimentos siga afectando tanto a los ciudadanos civiles como al personal militar.

Aunque se han movilizado muchos militares a zonas fronterizas para evitar deserciones, las condiciones en las que trabajan y viven solo sirven para demostrar a los ciudadanos comunes los profundos fracasos de su gobierno. Si quienes trabajan en el Ejército ya enfrentan condiciones tan dramáticas, es difícil imaginar cuánto más grave debe de ser la situación del ciudadano medio.

Aún así, Corea del Norte sostiene que sus “medidas de prevención” del COVID no violan los derechos humanos de sus habitantes, a pesar de que un informe de las Naciones Unidas sostiene lo contrario. Si Corea del Norte continúa rechazando la ayuda exterior y redoblando los esfuerzos para mantener la frontera bloqueada, el pueblo norcoreano tendrá otro invierno duro por delante.

Traducción: Agustín Menéndez

Edición: Florencia Grieco

Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente la opinión de CADAL.

Gabriela Bernal
Gabriela Bernal escribe sobre asuntos coreanos y actualmente está cursando su doctorado en la Universidad de Estudios sobre Corea del Norte en Seúl.
 
 
 

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