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Corea del Norte bajo la lupa

22-04-2022

Por qué Corea del Norte es el gran ganador de la invasión rusa a Ucrania

La guerra en Ucrania parece ser una buena noticia para Kim Jong Un: no solo puede esperar que mejoren las relaciones económicas con Rusia y que Moscú y Beijing decidan ignorar las sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas; en el actual panorama, Pyongyang también volvería a ser parte de un bloque político global y dejaría de estar aislado y sin socios económicos y militares confiables. Pero las ganancias de la guerra no terminan ahí: el argumento de que Ucrania no hubiera sido atacada si hubiese tenido armas nucleares ayuda al régimen norcoreano a justificar el alto precio de su programa nuclear, desarrollado a expensas de la economía y de la población civil.
Por Frank Ruediger
Crédito: KCNA

(38 North) El 24 de febrero de 2022 Rusia lanzó una invasión militar a Ucrania. El mundo recién está empezando a entender las consecuencias geoeconómicas y geopolíticas resultantes, pero es seguro decir que son y serán sustanciales, y que probablemente Corea del Norte se beneficiará económica, política y militarmente de ella.

Las ganancias más significativas y tangibles para Corea del Norte serán económicas. Vale la pena recordar que la severa crisis económica de mediados de la década de 1990 fue el resultado de una caída repentina en la importación de petróleo ruso cuando se pasó de los precios para amigos socialistas a los precios del mercado capitalista en dólares estadounidenses. Esto redujo drásticamente la producción y la disponibilidad de fertilizantes químicos, combustibles y otros derivados de la industria petroquímica en Corea del Norte y contribuyó a la hambruna mortal conocida como la “Ardua Marcha”.[1]

La situación actual podría revertir aquella situación. Si bien Rusia sigue siendo un importante productor de petróleo y gas, ahora enfrenta enormes dificultades para exportar estos bienes cruciales para su ingreso nacional. Habrá que ver si China, tan dependiente de su crecimiento, puede resistirse a la tentación que significan los precios del petróleo y el gas rusos más baratos, sobre todo si, al mismo tiempo, estallan los precios del petróleo y el gas de otras fuentes del mercado mundial. Pero aunque es posible que China decida actuar estratégicamente, cediendo a la presión internacional y sumándose a las sanciones contra Rusia de una forma u otra, parece muy poco probable que Corea del Norte siga ese camino. Ser un Estado paria tiene sus ventajas, y una de ellas es no tener demasiado que perder.

Es posible que China ceda a la presión internacional y se sume a las sanciones contra Rusia, parece muy poco probable que Corea del Norte siga ese camino. Ser un Estado paria tiene sus ventajas, y una de ellas es no tener demasiado que perder.

Las cantidades relativamente pequeñas de petróleo y gas que Corea del Norte puede absorber no salvarán la economía de Vladimir Putin, pero, al final del día, todo ayuda. Además, siguiendo el mismo argumento del Estado paria válido para Corea del Norte, el liderazgo ruso también podría decidir dejar de cumplir con las reglas internacionales que, en su opinión, benefician los intereses de Estados Unidos. Esto se aplicaría, por ejemplo, a las sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Corea del Norte. Estas sanciones incluyen un tope a la importación de petróleo de solo 500 mil barriles al año. Para poner esto en perspectiva, Corea del Sur consumió más de 2.500.000 barriles por día (!) en diciembre de 2020.

Antes de que la administración de Boris Yeltsin adoptara un enfoque más orientado al mercado, la economía de Corea del Norte había dependido durante muchos años de las importaciones de petróleo soviético. Las infraestructuras para el envío y el procesamiento están obsoletas pero intactas, incluida la enorme refinería de petróleo Sungri (Sŭngni) en la Zona Económica Especial de Rason, en el norte de Corea del Norte, con una capacidad anual estimada para procesar 2,5 millones de toneladas de petróleo. Si Corea del Norte reanuda las importaciones de petróleo al nivel previo a las sanciones, y tal vez a precios preferenciales, podría experimentar un pequeño auge económico. Más fertilizantes, más combustible y más productos refinados significarán una mayor producción agrícola e industrial. Pensando más allá del mercado interno, relativamente pequeño, también es posible que Corea del Norte pueda convertirse en un país de tránsito semioficial para el comercio entre Rusia y China y que, a raíz de la presión internacional, proporcione una cobertura formal para que Beijing no trate con Moscú de forma directa.

Lo más probable es que el régimen de Kim Jong Un se sienta mucho más cómodo siendo nuevamente parte de un bloque político global.

En el aspecto financiero, Corea del Norte puede esperar una nueva versión de los "precios amistosos" bajos de Rusia, tal vez en forma de trueque en lugar del uso de divisas, tal como era costumbre en el campo socialista en la época soviética. En este contexto, es posible que Rusia ignore las sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y reanude e intensifique actividades como la importación de mano de obra norcoreana para la industria maderera en Siberia. Además, Corea del Norte, como hizo hábilmente durante la Guerra Fría, podrá ofrecer apoyo político además de favores económicos, que es otra versión de los pagos en especie. A principios de marzo de 2022, al ser uno de los cinco países que votaron en contra de una resolución que condenaba la invasión rusa de Ucrania, sugirió que esto ya estaba sucediendo.

En términos de política exterior, lo más probable es que el régimen de Kim Jong Un se sienta mucho más cómodo siendo nuevamente parte de un bloque político global. Muchas de las dificultades que Corea del Norte atraviesa desde el colapso del bloque soviético a fines de la década de 1980 se debieron a que está bastante solo y sin apoyos externos , socios económicos y aliados militares confiables. Sin embargo, este período ahora parece haber terminado, y una Corea del Norte fortalecida estará en condiciones de cuidar sus intereses de manera todavía más decidida y exitosa en una inminente Guerra Fría 2.0 .

En lo que respecta a la política interna y el sector de la defensa, la invasión de Ucrania es instructiva. El argumento de que Ucrania no habría sido atacada si tuviera armas nucleares puede ayudar al régimen norcoreano a justificar el considerable precio económico y político de desarrollar su programa nuclear y a silenciar a los críticos. Así como la ideología Juche de autosuficiencia se celebró como la razón por la que Corea del Norte sobrevivió al derrumbe del socialismo global hace más de dos décadas, el songun (primero el Ejército) y el byungjin (el desarrollo simultáneo de la economía y la disuasión nuclear) –ambas políticas que enfatizan la necesidad de dedicar recursos sustanciales al Ejército, incluso a expensas del desarrollo económico si es necesario– serán promovidos más intensamente por la propaganda de Corea del Norte como prueba de la sabia previsión de los líderes y del Partido de los Trabajadores de Corea.

Al igual que durante la Guerra Fría, Corea del Norte podrá ofrecer apoyo político a Rusia, que es otra versión de los pagos en especie.

En el caso de que países como Corea del Sur y Japón suscriban también a este argumento (que Ucrania no habría sido atacada si tuviese armas nucleares), del mismo modo podrían eventualmente decidir desarrollar sus propios programas de armas nucleares. En ambos países, ha habido un escepticismo considerable al respecto, pero habrá que ver si los eventos recientes en Ucrania logran cambiar la opinión pública. Si ese es el caso, será casi impensable volver a plantear la cuestión de la desnuclearización en las conversaciones con Corea del Norte. De hecho, si Corea del Sur y Japón realmente buscaran tener sus propias armas nucleares, en lugar de solo discutir las posibilidades, esto podría ayudar a Corea del Norte en sus esfuerzos por ser aceptado formalmente como un Estado nuclear.

Esto último se aplica al nuevo gobierno de Corea del Sur. El presidente electo, Yoon Suk-yeol, ha declarado que para lograr sus objetivos con respecto a Corea del Norte no trabajará con incentivos ex ante como lo hizo su predecesor, sino con recompensas ex post. Este sería un cambio de política significativo, pero podría no ser demasiado importante. La invasión rusa de Ucrania ha hecho que Kim Jong Un sea menos receptivo a tales ofertas. Además, si bien una alianza tripartita fortalecida entre Seúl, Tokio y Washington todavía no es del interés de Corea del Norte, se volverá mucho menos amenazante si el conflicto entre Rusia y Occidente resulta en el resurgimiento de bloques opuestos. Si Corea del Norte se pone del lado de Rusia (¿y de China?), puede contar con que volverá a ser defendida de futuras represalias internacionales.

Notas:

[1]. Ver Hazel Smith, Hungry for Peace: International Security, Humanitarian Assistance, and Social Change in North Korea (Washington, DC: United States Institute for Peace Press, 2005).

Traducción: Agustín Menéndez
Edición: Florencia Grieco

Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no representan necesariamente la opinión de CADAL.

Frank Ruediger
Ruediger Frank es profesor de Economía y Sociedad de Asia Oriental en la Universidad de Viena y Jefe del Departamento de Estudios de Asia Oriental. Tiene un doctorado en economía y una maestría en estudios coreanos, economía y relaciones internacionales. Forma parte de los consejos asesores y editoriales de más de 15 revistas académicas relacionadas con Corea y Asia Oriental. Ha sido investigador y visitante frecuente de Corea del Norte desde que pasó un semestre como estudiante de idiomas en la Universidad Kim Il Sung de Pyongyang en 1991/1992. Ha trabajado con el Foro Económico Mundial desde 2011 como miembro y luego como vicepresidente del Consejo de Agenda Global sobre Corea, y desde 2016 como miembro de su Consejo de Futuro Global sobre Gobernanza Regional. Es autor y/o editor de 13 libros y más de 200 artículos y capítulos en libros.
 
 
 

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